El otoño ya está aquí y el invierno se acerca rápidamente. ¿Empiezas a sentir un bajón de ánimo? ¿Una disminución de la motivación? ¿Fatiga extrema? ¿Resfriados frecuentes? ¿Cada vez más lesiones leves? ¡Estos son signos de advertencia sinónimo de un sistema inmunológico debilitado! El clima tiene una influencia importante en nuestra vida diaria, pero también y sobre todo en nuestro sistema inmunológico.
Pero, ¿qué es el sistema inmunológico y cómo potenciarlo de forma natural y eficaz?
¿Qué es el sistema inmunológico?
El sistema inmunológico es un conjunto de células y órganos que luchan por proteger el cuerpo frente a diferentes enfermedades e infecciones. Este sistema permite luchar contra bacterias, virus, gérmenes, microbios o parásitos. En invierno, nuestro sistema se debilita notablemente, lo que conduce a una inevitable contracción de enfermedades de tipo gripal: resfriado, amigdalitis, alergias, inflamación de los ganglios, ...
Por esta razón, es importante proporcionarle a su sistema inmunológico los nutrientes y recursos necesarios para fortalecer esta barrera inmunológica y que cumpla su función protectora.

¡Aquí tienes 5 consejos para lograrlo eficazmente!
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Aumentar las horas de sueño
Está científicamente probado que existe una correlación directa entre las horas de sueño diarias y la inmunidad. De hecho, la producción de glóbulos blancos, es decir, los linfocitos T (o leucocitos) que combaten las bacterias para proteger todo nuestro organismo, se favorece con muchas horas de sueño. En otras palabras, cuanto más duermes, mayor es la producción de glóbulos blancos y menos debilitado estará tu sistema inmunológico. Además, si tienes problemas para dormir, nuestro dispositivo inteligente de ayuda para dormir resolverá todos tus problemas.

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Practica actividad física regular
Al practicar actividad física regularmente, eliminarás toxinas y también el estrés, lo que será beneficioso a largo plazo ya que el estrés es perjudicial para la producción de glóbulos blancos. Al igual que con el sueño, cuanto más estresado estés, más débil será tu resistencia a los organismos patógenos. También es importante no pasar por alto el consumo de agua durante la sesión y a lo largo del día (mínimo 2L / día).

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Reducir el consumo de azúcar refinado
Siempre en la misma línea de los glóbulos blancos, el azúcar es perjudicial para la producción de glóbulos blancos. El azúcar, aunque reconfortante en invierno, alimenta las bacterias favoreciendo su proliferación en tu organismo. Ya sea en comidas preparadas, pasteles / zumos industriales o incluso en dulces, los azúcares refinados no aportan ningún nutriente necesario para el buen funcionamiento del organismo, al contrario, debilitan tu sistema de defensa.
Según un estudio, el consumo de una lata de Coca-Cola de 33cL conduce a una disminución del 35% de la respuesta inmunitaria. ¡Mientras que el consumo de un litro de Coca-Cola contribuye a una disminución del 97% de la respuesta inmunitaria! Así, tiene un doble impacto negativo: aniquilar el sistema inmunitario y favorecer la proliferación de bacterias.

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Cuidar la microbiota intestinal
El sistema inmunitario y el sistema digestivo están estrechamente relacionados de alguna manera. Si sufres frecuentemente de hinchazón, flatulencias, problemas de digestión o un tránsito intestinal alterado, es probable que tengas una microbiota deficiente y, por lo tanto, un sistema inmunitario debilitado. Al preservar tu microbiota intestinal, contribuyes a la preservación de tus defensas inmunitarias. Para ello, debes priorizar los alimentos fermentados ricos en bacterias lácticas, tomar probióticos o bifidobacterias para restablecer progresivamente tu flora intestinal.
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Mejorar la alimentación
La alimentación es la esencia de una vida más sana, pero aún así, es necesario consumir los mejores alimentos para mantener una buena higiene de vida. De hecho, algunos alimentos, especialmente las frutas y verduras, contienen vitaminas y minerales indispensables para el buen funcionamiento del sistema inmunológico. Por lo tanto, es importante consumir alimentos ricos en prebióticos y probióticos (puerros, cebollas, avena, pepinillos, espárragos, yogures, ...), alimentos ricos en antioxidantes (limón, perejil, sardinas, cereales integrales, cacao, yema de huevo, ...), alimentos ricos en hierro (carnes rojas, mariscos, lentejas, uvas, ...), alimentos ricos en vitamina A (queso, batata, zanahoria, espinacas, albaricoques, ...) y finalmente alimentos ricos en zinc (productos lácteos, sésamo, ...).
También puedes hacer infusiones con jengibre, ajo, cúrcuma, miel o beber un vaso de zumo de naranja natural en el desayuno. Gracias a una buena alimentación, tus células inmunitarias se regenerarán automáticamente.

Además, también te aconsejamos que realices una cura de suplementos alimenticios o una cura de vitaminas C, vitaminas D, vitaminas E, vitaminas A o incluso una cura de magnesio para potenciar eficazmente tu sistema inmunológico y así crear anticuerpos fuertes. Para ayudarte a gestionar mejor tus diferentes suplementos alimenticios, puedes utilizar un pastillero para mayor practicidad en tu día a día.
1 comentario
Bonjour…. Je vais suivre vos conseils pour une alimentation saine… merci